miércoles, 17 de abril de 2013

ÉBANO EN LA PIEL




Suspiré mientras mis pasos resonaban suavemente por el pasillo que llevaba a la cafetería, más conocido como el “Pasillo sin ley” debido a la espesa cortina de humo que flotaba perezosamente en el aire difuminando las figuras que se exploraban amparados por ella, dejándome llevar por esa extraña compulsión que me había arrastrado tan temprano a la facultad, la que hacía que mi sangre hirviera bajo mis venas, que mi piel se estremeciera con cada roce de la fina camiseta que llevaba, que me costase avanzar, atenazada por la emoción, por el deseo que me oprimía el corazón. Había llegado demasiado temprano a la facultad de Ciencias Políticas, pero había una razón que me arrastraba, que inundaba mis venas de deseo.

<<No debería estar aquí… no tan pronto, no ahora. No debes venir a verle…>> pensé, intentando ahogar la excitación que crecía en mi ser a cada paso. Suspiré de nuevo al pensar en lo que me habría gustado hacerle ayer, nada más posar mis ojos en su piel negra y su traje azul, todo lo que había planeado por la noche: morder, lamer, chupar… temiendo y deseando el día siguiente para poder acercarme y… Desperté sobresaltada de mi anhelada ensoñación y, horrorizada de mí misma, sacudí la cabeza para liberar mis embrollados pensamientos. Imágenes inconexas cruzaron mi cabeza, haciendo que mi respiración se acelerara y mi corazón latiera más y más deprisa, impulsado por el hambre que sentía… hambre que no había sentido de esa manera nunca antes. Me estremecí y me escabullí hacia el baño sin pararme a mirar, como hacía siempre, las pancartas y pintadas que cubrían las paredes del pasillo en forma de un estrambótico collage. El reflejo me devolvió la mirada desde el espejo e incapaz de soportar mi propia visión, con las pupilas pintadas de lujuria, salí corriendo de allí sin mirar atrás. Sin embargo, algo me detuvo al cruzar la puerta de la cafetería. Una pulsión llena de erotismo, de magnetismo.

Estaba allí.

Rodeado de chicas que rozaban con sus dedos su áspera piel de ébano, atraídas, como yo, por su dulzura. Rechiné los dientes mientras mis entrañas se retorcían obligándome a soltar un suave gemido. Curiosamente… la escena excitaba mi hambre. Gemí de nuevo y me retorcí suavemente sin poder apartar la mirada de la escena, jadeante, ansiándolo todo, deseando unirme al círculo de admiradoras para poder rozarle, deseando que dejara su rastro de oscuridad en mí, deseando poder ponerle las manos encima y hacerle de todo. Aquí mismo. A la vista de todo el mundo. Puse los ojos en blanco, intentando controlar mis impulsos, pero mi respiración se aceleró mientras, inconscientemente, mis pasos me acercaban a él. Oh, qué hambre sentía… lo quería dentro de mí… me mordí levemente el labio, disfrutando del roce de los dientes contra mi piel sensibilizada por su proximidad.

Me detuve a unos pasos de distancia, sin poder, sin querer quitarle los ojos de encima y me pareció que él me devolvía la mirada. Fue sólo un fugaz momento, tal vez sólo una ilusión… pero fue suficiente para mí. Me dejé dominar por la excitación y, deshaciéndome de sus admiradoras, le agarré y le arrastré detrás de mí, hacia el baño, sin ninguna protesta por su parte. No quería que nadie me viera romper tantos meses de abstinencia.

Chocamos contra la puerta en nuestras prisas por entrar. Cuerpo contra cuerpo. Sonreí al aire. Lo sabía. Él también me anhelaba, también sentía que debíamos hacerlo, daba igual que estuviéramos en la universidad, la compulsión era demasiado fuerte y nos arrastraba. Ah…

Lamí su piel con deseo, bajando cada vez más, deseando eternizar ese momento, deseando que entrara en mi boca, deseando poder disfrutarlo.

Ya estaba allí, ya lo tenía entre mis labios. Cerré los ojos casi gimiendo de placer. Ya podía saborearle… ah, sí… La excitación crecía, haciéndome maleable entre sus brazos, dependiente de su sabor, excitada por su tacto…

Ah… qué placer saltarse la dieta de esa manera, poder disfrutar así después de meses de sequía… qué placer… oh, sí… Abrí los ojos al tiempo que su esencia inundaba mi boca. Mmmmm… Tragué, aún con su olor en las papilas gustativas. Me relamí. Mmmm… Cuánto me alegro de que haya nuevas existencias en las expendedoras de la facultad… Adoro las galletas Oreo.

María del Camino

29 comentarios:

  1. Lo cierto es que me resultaría difícil decantarme por algún relato, pero, "ébano en la piel",a mi parecer, resalta sobre los otros relatos. Me ha encantado como ha jugado con nuestras mentes perversas, enhorabuena.

    ResponderEliminar
  2. Me ha gustando bastante este relato!, un gran final sin duda.

    ResponderEliminar
  3. buen final si ,menuda aclaración XD y ademas de con humor está bien escrito

    ResponderEliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  5. voto por este relato,sobretodo porque me gustan las oreo

    ResponderEliminar
  6. Me ha encantado este relato, mi mente sucia no se esperaba ese final para nada!!! Mmm ricas oreo grrr

    ResponderEliminar
  7. jajaja! a mi tambien me encantan las oreo y tooooodo lo que podria hacer con ellas......mmmm jajajajaja mentes sucias todas!!!

    ResponderEliminar
  8. Me ha encantado, para mi es sin duda el ganador. Enhorabuena a la artista. Mi voto es para ti :)

    ResponderEliminar
  9. Me decanto por este. Me ha abierto el apetito. Los dos apetitos.

    ResponderEliminar
  10. ¡Menudo finalazo! Se ha ganado mi voto. El que más me ha gustado... mmm... oreo... ¡Enhorabuena, escritora!

    ResponderEliminar
  11. Muy buen relato,una vez mas mi mente me jugo una mala pasada y luego no se porque me entro hambre y no tenia oreos....

    ResponderEliminar
  12. Es un relato muuuuuy interesante y sugerente. Me ha encantado y esta muy bien redactado ^^>

    ResponderEliminar
  13. Es el mejor relato q he leido, lo mas interesante el final :D

    ResponderEliminar
  14. Uis uis, ese final... ¡y no tengo oreos!
    Me han gustado bastante todos los relatos, pero las oreos... se llevan el voto.

    ResponderEliminar
  15. MENUDO FINAL! me ha encantado tu forma de jugar con nuestras mentes, engañándolas y haciéndonos creer otras cosas, mas guarrindongas jaja.
    Y tu forma de escribir me flipa. Sin ninguna duda el mejor de todos. Mis felicitaciones campeona ;)

    ResponderEliminar
  16. a misa gustar este relato, misa votarlo, misa desear a Camino mucha suerte y... "Que la fuerza te acompañe"

    ResponderEliminar
  17. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  18. Simplemente genial. Creo que otros autores han confundido eroticidad con guarrería.

    ResponderEliminar
  19. sin duda "ébano en la piel"

    nacho.

    ResponderEliminar
  20. Buen relato, excelente estilo y juego con la ambigüedad y el doble sentido, mi voto es para el.

    ResponderEliminar
  21. Muy buena entrada, indudablemente mejor que las demás. ¡Me gusta mucho como juega con el doble sentido!

    He aquí mi voto!

    ResponderEliminar
  22. Geeeeenial! Gran relato con un GRAN final! Me encanta!

    ResponderEliminar
  23. Geeeeenial! Gran relato con un GRAN final! Me encanta!

    ResponderEliminar
  24. Mi voto es para ti, por haber jugado con gran maestría con los pensamientos sucios(como los pasillos de la facultad xD) de mi mente y los dobles sentidos. Aunque no me gustan las oreo... la próxima vez pon galletas príncipe.

    ResponderEliminar
  25. Voto por este fantástico relato que es conciso, directo y explícito al 100%. Me gusta además como recrea la facultad y reconozcámoslo.. pone cachondo. (Y el que digo que no miente)

    ResponderEliminar