miércoles, 17 de abril de 2013

MÁSCARAS Y VIOLONCHELOS




Con los codos apoyados sobre la mesa intento sujetarme la cabeza para que el sueño no venza la atención que intento prestar a la clase del profesor. Empieza a repetirse, a poner demasiados ejemplos y a hablar con circunloquios porque no sabe cómo rellenar la hora restante. Estoy cansada, mi mente se dispersa, y mis ojos ahora se distraen mirando, a través de las ventanas, el baile de las hojas otoñales al caer de los frondosos árboles que atraviesan el jardín de la antigua facultad.

Me recuerdan al color y al movimiento lento del inicio de un baile de máscaras victorianas, mientras que en mi cabeza suenan suaves y vibrantes violines que lo acompañan.

Me encuentro fuera de mi clase, en los tenues pasillos del edificio, y paso bajo cada uno de los arcos góticos que lo decoran. Todo parece transformarse a mi paso, viendo a cada una de las personas con largos vestidos y trajes color ocre, marrón, crema, negro; cintas, encajes y volantes rojos en los peinados y en las chaquetas; y máscaras…

Pero yo soy la única persona que lleva el rostro al descubierto.

Bajo al salón principal, donde ahora hay y suena una orquesta de violines y violonchelos con armónicos de flautas de fondo. Me mezclo entre la multitud allí presente. Al ritmo lento de la melodía, los invitados deslizan suavemente sus manos sobre sus cuellos, hombros y brazos desnudos, haciendo sensuales recorridos. Y también sobre el cuerpo de sus acompañantes y de los que pasan cerca de ellos.

Noto el calor de una mano sobre mi cintura y otra sobre una de mis manos, que me guían a una danza de giros y vueltas acompañada ahora de una intensa orquesta. La máscara negra de mi acompañante me impide verle el rostro completo, pero la mirada de sus ojos, sus labios carnosos, el timbre y sensualidad de su voz, la firmeza con la que me sujeta me hace perder todo el aliento en un suspiro. Continua la danza, y el vuelo de los vestidos ondean por todo el salón en cada ligera vuelta, y la grácil y coordinada coreografía envuelve el lugar.

Miro a mi acompañante, y su mano que antes agarraba mi cintura, ahora sujeta la parte más alta de mi espalda haciendo que me acerque más y más a él.

Me susurra sensuales palabras al oído que estremecen mi cuerpo, y lentamente acerca su boca a mi mano, recorre mi brazo entero y poco a poco inclina levemente mi cuerpo hacia atrás, llegando con sus labios a mí encorsetado pecho. Sube hacia arriba recorriendo mi cuello con su boca, y siento como ya estoy a merced del intenso calor de mi cuerpo. Mis mejillas y mi pecho arden, mi corazón palpita más deprisa a cada movimiento que hace, revolucionándolo por completo. La orquesta no deja de tocar, y los tambores y platillos hacen su imponente aparición y siento como si el resto de personas bailaran en torno a nosotros, como si adornaran y acompañaran nuestro baile.

Nuestros perfumes se mezclan, nuestra nariz y nuestros labios levemente se rozan a cada movimiento que nos hace dejarnos llevar. Mis ojos se cierran y se aferran a su pecho ferviente, haciendo que salte algún que otro botón de su fina camisa; mientras que su mano ahora se desliza por mi mejilla, mi pecho jadeante, mi cintura, mi vientre, mis ardientes muslos…

No puedo evitar soltar un débil jadeo, y mi cuerpo ya no responde como debería. Decido acercarme a su oído, apartar suavemente el pelo detrás se su oreja, y susurrarle muy cerca:

- Escapémonos… -


Y sonríe…

Cojo su mano y me abro paso entre la multitud, intentado no cruzarme en los movimientos de la gente, mientras guio al joven enmascarado detrás de mí, pero me dan algún pisotón o me enganchan la ropa por el camino. Conseguimos apartarnos y salir por una de las puertas laterales.

Andamos por los pasillos, pero en realidad no se hacia dónde voy, solo camino sin saber muy bien que estoy buscando exactamente, tengo la esperanza que aparezca ante mi sin previo aviso. De vez en cuando aparece gente, una chica corre entre agudas risitas mientras, lo que parece ser su acompañante, intenta alcanzarla; otros están quietos contra la pared; dos entran aferrándose el uno al otro en lo que creía que antes era una de mis clases, y algunos entran de tres en tres. Entonces me detengo, y delante de mis ojos veo una gran puerta con unos marcos gruesos y delicados grabados. Es la biblioteca, un lugar ahora vacío y aparentemente parece cerrado. Pero no… no está cerrado, y entramos.

La biblioteca es totalmente diferente a como era antes, enormes estanterías con largas escaleras, candelabros en los pilares, mesas de madera con finos relieves, y un olor a libros recién entintados, pero sobretodo más oscura y apagada de lo habitual. Solo algunos rallos de luna lo iluminan tenuemente. Mientras observo todo ello con enajenación, él ha cogido y extendido unas velas por la mesa central.

Me tiende su mano para hacer señal de que me acerque, y me aproximo hacia él, pero estúpidamente tropiezo, y al caer y levantar mi cabeza veo que mi vestido está un poco rasgado en su base. Es posible que se hiciera en uno de los traspiés que hice al salir del salón. Entonces él se acerca, se agacha, y acaricia el tobillo que asoma por el roto, pero se ve que no he sufrido daño alguno. Coge cuidadosamente la tela, y empieza a abrirla poco a poco, mientras el rasgado va dejando desnudas mis piernas… mis rodillas…y se detiene, para que con un tirón rápido mis muslos también quedaran al descubierto.

Me pone de pie con un fuerte y rápido movimiento, apoyando mis brazos aprisionados sobre su torso. Su mirada es penetrante, sus movimientos son fogosos y el ambiente ardiente. Mi cuerpo no responde, solo arde y se excita. Arde de deseo.

Con un vertiginoso movimiento, me tumba sobre la mesa, se abalanza sobre mí, sobre mi cuello, mis mejillas, mis labios. Una de mis manos está aprisionada bajo la suya, mientras que la otra se aferra a su espalda. Luego empieza a bajar por el cuello, lame el relieve de mis pechos, quita los corchetes de mi corsé, los acaricia, los muerde…. No dejo de jadear y extender el cuello para coger aire. Su lengua ahora recorre el centro de mi torso; sigue bajando. Sus manos ahora sujetan mis muslos, sigue bajando hasta mí vientre; cojo aire. Una de mis manos agarra su cabello, y una de las suyas empieza a subir sobre mis muslos, mientras que su lengua baja… mis piernas se tensan, mis manos se aprietan, mis ojos se cierran fuertemente y el aire escapa intensamente de mis pulmones pre.. preparÁNDOSE PARA

El alboroto de la clase me despierta y miro con enajenación. Recogen sus mochilas y sus bolsos mientras se escuchan griteríos por el pasillo. El profesor bosteza y también recoge su maletín.

- Ey! Te vienes un rato a la cafetería- Me preguntan.

- Sí, sí. Id yendo, ahora os alcanzo- Contesto.

Yo me quedo todavía sentada mirando la clase vacía con las pupilas dilatadas. Me froto un ojo que todavía no quería terminar de abrirse y pestañeo.

Recojo lentamente mis cosas, me echo la mochila al hombro, lanzo un último vistazo a la ventana y salgo por la puerta. Pero rápidamente reacciono, saco un panfleto del bolsillo de la mochila y lo pego con celo en la puerta. La cierro y me marcho paseando.

En el panfleto se puede leer un gran título en cursiva “20 de Diciembre. Fiesta de máscaras en la facultad”

Raquel Moreno

6 comentarios:

Borja O dijo...

Me gusta tu acercamiento al erotismo sin llegar a alcanzarlo en realidad... Muy onírico por otra parte. Tienes mi voto.

Ponchonator dijo...

Tienes mi voto

Lucía Pérez Escobar dijo...

Me ha encantado el ambiente de romanticismo victoriano que has conseguido crear y cómo la narración va elevándose como lo hiciera la orquesta de violonchelos en un crescendo. Tienes mi voto :)

Jose dijo...

Tu relato tiene algo de magia. No una cualquiera, me refiero a esa magia que te hace sentir cada palabra.

Guárdala, por todos los que hemos bailado alguna vez con esas fantasías.

Chica Soñadora dijo...

La verdad es que es un buen relato, quizás no se ajuste demasiado a lo de "en la facultad" pero tienes una imaginación tremenda. Sigue escribiendo ^^

El Serjo (Sergio Hernández) dijo...

Me lo he leído como 6 ó 7 veces. Este es el mejor relato!! Debería de haber ganado!

Es el que más me ha gustado. Me encanta!!

Tienes mi voto!